sábado, 8 de diciembre de 2012

La bici de Miguel Delibes


Recuerdo aquel primer viaje de los que hice a Sedano como un día feliz. Sol amable, brisa tibia, la bicicleta rodando sola, sin manos, varga abajo, un grato aroma a prado y boñiga seca, creando una atmósfera doméstica. Me parece recordar que cantaba a voz en cuello, con mi mal oido proverbial, fragmentos amorosos de zarzuela sin temor de ser escuchado por nadie, sintiendome el dueño del mundo.

Texto extraido del libro Mi querida bicicleta 
de Miguel Delibes